Cuando somos niños nos gusta jugar y crear todo tipo de juegos, entre ellos "la gallina ciega" o "las escondidas a ciegas", donde tienes que colocarte una venda en los ojos e intentar atrapar a los demás y adivinar quién es la persona que encontraste.
Si no eres bueno recordando los detalles físicos de las personas, probablemente este juego no te resultaba para nada fácil. ¿Cómo saber quién está frente a ti si no lo puedes ver? Pues Jacobo Grinberg, guiado por su curiosidad, exploró a fondo "La visión extraocular".
La visión extraocular, como su nombre lo dice, sugiere el poder ver aún sin utilizar nuestros ojos.
La primera vez que el Dr. Grinberg se enfrentó a esto fue en un programa de televisión al que fue invitado, donde el tema principal era una forma de visión fuera de lo común. Al llegar al lugar del programa, se encontró con 20 niños y su instructor, el profesor Altamirano. Iniciado el programa, el profesor Altamirano vendó los ojos a uno de los niños y le puso delante una serie de fotografías. El niño las tocó con las palmas de sus manos describiendo, al mismo tiempo, lo que veía.
"No pude hallar ni errores, ni intentos de engaño en el procedimiento" -Jacobo Grinberg en su libro "Visión Extra Ocular".
Es algo difícil de creer, ¿cómo puedes pensar que es posible ver, aun con tus ojos vendados?
Al terminar el programa, el Dr. Grinberg se acercó al señor Altamirano y le propuso la idea de utilizar sus procedimientos para ayudar a niños invidentes a poder ver utilizando las palmas de sus manos. Tras la aceptación del señor Altamirano y del departamento de Gobierno encargado de la educación de niños invidentes, empezó el proyecto.
"Durante varios meses intentamos enseñar la visión extraocular a estos niños, pero sin éxito. Una vez por semana Altamirano venía a la escuela de invidentes, se encerraba con los niños y después se iba." -Visión Extra Ocular de Jacobo Grinberg.
Años después, durante un año sabático, Grinberg decidió dedicarse a la enseñanza en una escuela primaria en Cuernavaca, donde el director le permitió poner a prueba diferentes técnicas de educación.
Fue ahí cuando una niña se le acercó y le comentó que había visto un programa que mostraba experiencias extraoculares, y le pidió que se las enseñara. Aunque el señor Altamirano nunca reveló los detalles de su técnica, Grinberg recordaba algunos comentarios que los niños ciegos le decían y decidió probarlos con la niña.
"Le pedí que se relajara, que se concentrara en su respiración y que tratara de visualizar una luz en su entrecejo. Después tomé sus manos y le pedí que se imaginara una línea luminosa interconectando sus dedos con su entrecejo. Coloqué sus palmas sobre una fotografía en color después de vendarle los ojos y la niña me describió la información de la fotografía.
Otros niños se acercaron a nosotros. En menos de una hora, seis o siete niños veían extraocularmente. Todos estábamos encantados con la experiencia, de modo que la continuamos durante varios meses, hasta que tanto el director de la escuela como los padres de familia nos prohibieron proseguir las experiencias." -Visión Extra Ocular de Jacobo Grinberg.
Esto no hizo que Grinberg se detuviera y siguió enseñando a niños a ver extraocularmente en otra escuela primaria, esta vez con los permisos de los padres y los directivos.
Se estudiaron diecinueve niños: once niñas y ocho niños, de edades comprendidas entre 5 y 13 años de edad.
A continuación, los ejercicios que practicaban para desarrollar esta técnica:
Con el niño sentado cómodamente con la espalda recta, se efectuaban los tres ejercicios respiratorios siguientes:
a) Expulsión forzada de aire a través de las fosas nasales durante 60 segundos, con los ojos cerrados, seguida de una concentración de la atención en el entrecejo durante 20 segundos.
b) Respiración alternada a través de cada uno de los orificios nasales durante 60 segundos, con los ojos cerrados, seguida de concentración de la atención en el entrecejo durante 20 segundos.
c) Inhalación y exhalación forzadas de aire, de forma rítmica y sostenida, hasta el límite de cada niño.
A continuación, y en la misma postura, el niño practicaba la meditación a partir de las siguientes instrucciones: «Con los ojos cerrados, concéntrate en el entrecejo y deja fluir tus pensamientos sin obstruirlos o controlarlos. Una vez que logres lo anterior, concéntrate en ti mismo y pregúntate: ¿quién soy yo?, sintiéndote a ti mismo. Mantén tu concentración en ti mismo durante el tiempo que te sea posible.»
Principalmente se le daba al niño una serie de fotografías. Este método implica que el niño use sus manos para tocar y sentir fotografías mientras sus ojos están vendados. El entrenador le pedía al niño que usara su intuición para explorar las imágenes a través del tacto y también le animaba a pensar en lo que la imagen podría representar o ser en su mente.
Cuando el niño ya era capaz de describir las fotografías a la perfección, se le pedía que apartara las manos e intentara ver las fotografías sin contacto.
Se utilizaron una gran cantidad de materiales: fotografías en color de paisajes, verduras, frutas y utensilios de casa, libros comunes con contenidos lingüísticos y programas de televisión, así como otros niños. También se pidió a los niños que caminaran por la escuela (jardín, aulas, etc.) describiendo lo que veían.
Si bien todos estos experimentos no están fundamentados científicamente, el Dr. Grinberg creía que todo estaba relacionado con nuestra mente y conciencia, no era magia ni mucho menos, sino utilizar todos nuestros sentidos y mente para lograr tener un mayor nivel de percepción sobre lo que nos rodea.



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